Lugar de comida tradicional del barrio viejo de Lyon, nos lo había recomendado un amigo. El ambiente es agradable y tranquilo.
La comida no superior a otros locales que probamos del barrio.
Como anécdota decir que es el único restaurante de toda nuestra estancia en la ciudad donde nos cobraron el agua y el pan
Bon accueil pour un groupe de 10 personnes. La majorité des plats ont été appréciés à l'exception du saucisson chaud (1 personne) et de la tarte à la praline (6 personnes).